lunes, 21 de abril de 2008

DRAMATICA EN FRIDA KAHLO

Ser dramática



El humo trajo tras la quema de pastizales en Entre Ríos, los pedazos del texto que salen de la boca de Yara. Cada rincón del departamento donde ensayamos se convirtió en el asidero de palabras con olor a quemado.

Al mirar la ciudad desde arriba, desde un balcón desmembrado, adivinamos las formas de esta mujer con gusto a chongo que se fue y ya no vuelve.

La nuestra es la estética de lo precario, de la no pretensión, de lo mínimo, la estética de lo blanco que muta en dolor. Pero no por que lo colocamos por delante como excusa por carecer de sistemas de producción, si no por elección.

Atrás de cada movimiento se esconde el desencuentro ficcional, pero también la necesidad visceral de estar en el escenario como forma única de salvación.

“Esto es lo único real que tengo”, me dijo Yara una mañana, y entonces a partir de eso surgieron preguntas vinculas con el que contar, con aquello que podría conmover, con lo que teníamos ganas de evocar.

Las imágenes invadieron como el humo los espacios, y entre ojos irritados, gargantas con molestias, otoño de lagañas y algunos recortes sobre mis textos nunca acabados, nació Dramática, incompleta como todos mis trabajos, pero presa para siempre de esa necesidad de crecer hasta encontrar la forma digna.

La dupla con una actriz en el trabajo, es en sí interesante por el tipo de intimidad que se genera, las cosas se vuelven personales e intensas, logramos interpelarnos desde lugares integrales, la dimensión del deseo está latente en cada parte de la búsqueda.

Las peleas con el texto se vuelven provechosas y el detalle se magnifica. Las miradas de reojo, las malas caras, las cabronadas del carácter se capitalizan a favor.

Así; el mate, las tostadas light, el dulce de leche, la chocolatada, las pepas, el polaco, Sumo, Spinetta, Pizarnik, idea Vilariño, Julio Cortázar entre otros elementos, organizaron las formas cargando de sentido las grietas que existen entre el proceso de búsqueda y el resultado.

No sé si estrenaremos diciendo todo lo que queremos. ¿Cómo hablar del amor en 15 minutos? ¿Cómo abarcar tamaña temática con mis visiones mezclándolas descaradamente, y poniéndome a la altura de autores supremos? ¡Que tupé!

En fin, el desafío está en poder decir lo nuestro con verosimilitud y suavidad, entre mesas de un restorán a la mexicana un jueves a la noche, atravesado por tacos, enchiladas, guacamole, y la figura de nada más y nada menos que Frida Kahlo.

Veremos entonces como acontece, como empezamos a caminar. ¿Nos acompañan?

EN FRIDA KAHLO
Restorán – Espacio de arte

Ciudad de la paz 3093 – Jueves 22 de mayo - Jueves 5 y 19 de junio - 21 hs.

Reservas: 4544-1927

jueves, 10 de abril de 2008

VUELVE RANCHO BLANCO


SABADO 10 DE MAYO - 21:00HS CENTRO CULTURAL DEFENSA (Defensa 535)

A LA GORRA

Tuve una infancia que en su terrible intensidad, definió mi presente. Crecer en un pequeño pueblo, donde habían 40 casas y 200 personas, donde el motor de la luz se apagaba a las doce de la noche, donde no había televisión y el viento azotaba constantemente la vida de la gente, me convirtió en una persona que agudizó inevitablemente su capacidad de observación. En ese mirar a conciencia que se afilaba en mí, con el paso de los días, pude contemplar diversas y particulares formas de relación entre la gente y analizarlas a fondo, formé parte de ciertos códigos y patrones de conducta que aparecen en las relaciones que se forjan solo en comunidades tan chicas.

Crecí desarrollando mi imaginación, y creando mundos de ficción a los que me até de por vida, para siempre, que están en mí para que ahora pueda darles una forma viva a través del teatro que genero.

Al vivir en una zona rural, alejados de las grandes ciudades y al ser tan pocos en el pueblo, cada acontecimiento era único e irrepetible, y sucesos que en una ciudad pueden parecer cosa de todos los días, en Tres Lagos se magnificaban marcando para siempre la vida de las personas. Todos teníamos nombre y apellido, no éramos seres anónimos pujando por sobresalir, si no que el solo hecho de existir, era en sí, preponderante.

Cuando yo era chico, tenía la extraña particularidad de adelantarme a las tragedias y percibir claramente cuando un hecho desencadenante se acercaba, llámese intuición, o capacidad de delatar a los detalles que subyacen por debajo de los movimientos aparentemente normales y cotidianos. Rancho es una tragedia en si misma, late, es algo que se avecina, que está en el aire, que pulsa, es miedo en raciones, es algo que ya no regresa, pero que queda en la piel y modifica.
Rancho son aquellos días de paisanos acuchillados, aullidos de perro atravesando el campo, mujeres solas y hombres borrachos, chicos descubriendo su sexualidad en galpones.

Es olor a formol y a pasillo de salita sanitaria, es mi madre practicando una autopsia en madrugada con la luz de tres velas, son los caballos en el palenque, el río transparente y un cementerio a diez metros de mi casa. Es la gente bailando cumbia, y rancheras al ritmo de la orquesta zonal festejando el día del pueblo, son los borrachos tirados en la calle todos cagados, una mujer corriendo a su marido infiel con un arma en la mano, o yo espiando como un hombre se cogía a una perra que tenía mañana sobre un colchón. Es el mate en casa ajena y el olor a semen en la ropa sucia de esos hombres que tanto me atraían, es la fascinación por el feo y el ignorante, el morbo de escuchar y ver como dos criaturas mueren quemadas sin que nadie pueda hacer nada. Es el incesto y la lujuria, el chisme, y las habladurías, lo banal, lo sacro y lo sublime, lo simple y lo natural, el asado jugoso y el galgo muriendo de hambre atado a una piedra.

Es el nene retardado asomando su cabeza por la ventana a las tres de la mañana cuando todos duermen y yo haciéndolo entrar a mi casa para que duerma en el comedor por que tiene pena y frío, es el hombre gordo con cara de leñador que respiraba mal y que murió de cáncer de pulmón, es mi madre acercándose y yo apurado sacándome sus polleras. Es la ausencia de caricias en la cabeza y la aprobación del resto que nunca llegaba.

Son ellos y soy yo. El pueblo diminuto y yo. La estepa patagónica y yo. El viento metiéndose en los bolsillos de mis jardineros.

Todo y todos están en mí, de una nueva forma que reinvento, de esta forma teatral que me subyuga. Quisiera por un momento, cerrar los ojos, abrirlos y estar en medio de Tres Lagos, parado justo en el centro de alguna calle, con 10 años, en invierno, mientras la nieve cae lento y yo estoy llegando a mi casa después de jugar entre los árboles viejos y paredones que ahora están derrumbados.

Yara Ribas en Frida Khalo


Dramática

Sobre fragmentos de poemas de Alejandra Pizarnik, Idea Vilariño, Julio Cortázar y Martín Marcou.

Una breve visión sobre el amor en la boca de la actriz Yara Ribas mientras se degusta menú mexicano un jueves a la noche.

Jueves 22 de mayo
Jueves 5 y 19 de junio
21hs.
Frida Khalo - Ciudad de la Paz 3093 - Ciudad de Buenos Aires
Reservas: 4544-1927