lunes, 16 de marzo de 2009

La gente con la que trabajo. Hoy: Ariel Campos

Ariel es una persona antes que nada, fiel con aquellas cosas en las que cree.
Se ha subido a mi barco, y rema con las manos si es necesario. Es una persona con mucho deseo de aprender, y con una capacidad asombrosa para asimilar conocimientos, que por naturaleza le son ajenos. Tiene una mentalidad práctica. Tiene ideas, y nunca le parece imposible, ponerlas en prácticas. Es positivo, buen compañero y luchador.
Ariel es todo terreno.
Diseña luces. Opera sonido. Diseña afiches, volantes, publicidad digital. Es asistente de dirección. Acarrea escenografía, corta cables, aporta ideas, coce vestuario, clasifica el atrezo, completa planillas, prepara los subsidios, hace los trámites para cobrarlos, consigue presupuestos, consigue facturas, hace mesas, trepa escaleras, mide los espacios, consigue las salas de ensayo, los teatros, produce, piensa, está presente en cada pequeño detalle.
Ariel le puso el nombre al grupo.
Me apoya de manera incondicional, me da fuerzas, se banca mis demandas, a veces mi mal humor y mi nivel de exigencia.
Ariel empezó de cero en este mundillo del teatro y terminó siendo el productor técnico, de un Festival Internacional de Teatro. Él es sostén, cariño, entrega, respondabilidad. Es mi mano derecha y mi mano izquierda.
Al principio cuando empezamos a trabajar, nos costó ponernos de acuerdo, y separar roles. Pero fue un período breve, donde ambos aprendimos uno del otro.
Ariel cree en lo que hacemos. En cuestiones laborales, nunca se achica, no tiene mambos, ni complejos, se siento seguro del grupo al que pertenece, de lo que generamos, de lo que se somos capaces, se multiplica ante la adversidad y no se come las histerias del actor y su ego, y mucho menos la del falso famoso transitorio. Ariel cree en el trabajo en equipo, en crecer, en evolucionar. No le gusta la gente que intenta aventajarlo maliciosamente, no le gusta la gente que le dice que no, sin escucharlo. Ariel es parlanchín, siempre tiene una anécdota inocente y divertida, aporta buen amor, y no le interesan los conflictos. Es buena leche. Me encanta que no sea prejuicioso con la gente que aparenta ser importante por cuestiones insustanciales. Siempre le habla a cualquiera de igual a igual. Lo admiro por que es atrevido, mandado y se caga en cuestiones que para mí, podrían ser de vida o muerte. Me da seguridad, me potencia, me eleva, es mi motor espiritual y el que realmente me conoce. Es además un tipo con códigos, que se ganó mi confianza. Me debo a su entrega y su entusiasmo.
Así es Ariel, simple, humilde, trabajador. Estoy muy feliz, y soy inmensamente privilegiado, de poder contar con un ser de su calidad. Siento que la vida me compensó y me regaló un Ariel intenso y soñador, que lucha, que quiere, que sigue, que va para adelante, que es todo amor.

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