jueves, 10 de diciembre de 2009

Entrevista a Martín Marcou para Aldea Cultural

Martín Marcou: "Me interesa forzar mi propia imaginación y la del espectador"

Martes, 08.12.2009



Entrevista Martín Marcou, actor, dramaturgo y director



"Estar rodeado de actrices es como seguir rodeado de aquel afecto que recibí de niño".

"Es necesario y legítimo que cada uno se exprese del modo que lo necesita, pero lamentablemente no hay público para todos".

"El público siempre recibe el trabajo de manera diferente. Cada función es única en ese sentido".

"Cuando se golpean puertas y no se abren, lo mejor es no esperar a que las cosas lleguen, sino salir en su búsqueda, sin tener miedo al error, a equivocarse".



Brillosa, Lamevulva, Tortita de Manteca: tres obras que tienen en común la exploración del universo femenino, bajo la visión de un mismo autor. Todas fueron presentadas en distintos escenarios en 2009, que ha sido un año intenso en la historia de Teatro Crudo, la compañía creada hace tres años por el actor, dramaturgo y director argentino Martín Marcou.


Nacido en Comandante Luis Piedra Buena, una pequeña localidad de la provincia de Santa Cruz, Marcou demostró desde los cinco años su vocación para la dirección teatral, pues pasaba las tardes de su infancia armando obras en la plaza del pueblo, como reveló en una entrevista para la Revista Afuera. Mientras algunos de sus amigos actuaban, otros se acercaban a mirar, anticipando lo que vendría a ocurrir años después.


Ya en la capital, el artista ingresó al Instituto Universitario Nacional del Arte (IUNA), donde cursó actuación, y a la Escuela Buenos Aires Comunicación (BAC), tomando estudios de dirección y producción en cine y televisión. Con más de quince años de carrera, varios montajes realizados y presentaciones llevadas a cabo dentro y fuera de Argentina, el director se viene firmando como uno de los más transgresores de la escena teatral porteña, asumiendo riesgos tanto en la temática como en la puesta de sus obras.


Hoy Marcou dirige a un equipo de poco más de diez personas, entre actores y técnicos, algunos de ellos integrantes del grupo desde su fundación, en 2006. En esta entrevista concedida en noviembre para ALDEA CULTURAL, el director realiza un breve balance de los tres años de existencia de su compañía, comenta la situación actual del teatro independiente argentino y habla sobre sus planes en las tablas y en otras áreas.


Tres momentos de Teatro Crudo en 2009


Tortita de Manteca

Estrenada en junio de 2008, la obra fue definida por Marcou como un melodrama homosexual sobre el universo lésbico. Valeria Actis y Checha Amorosi interpretan a dos mujeres que se reencuentran, mostrando la dificultad de soportar el abandono y las consecuencias que acarrean los vínculos.


Lame Vulva

Interesado en explorar el tema de la violencia doméstica, el director estrenó en septiembre del año pasado una obra que parte de la premisa de que una mujer puede, al igual que un hombre, convertirse en verdugo. Además de Amorosi, Lilian Fittipaldi y Javier Rosón formaron el elenco.


Brillosa

En el espectáculo —montado este año y cuya temporada concluye el jueves—, seis actrices llevan a escena un relato acerca de los deseos, las frustraciones y las apariencias, y sobre los límites de cada uno, así como las elecciones que se hacen en la vida, con sus respectivas consecuencias.


ALDEA CULTURAL (AC). Hace tres años fundaste el Teatro Crudo, del cual eres director. ¿Cuál es el balance que haces de este período?


MARTÍN MARCOU (MM). El balance es positivo, lo cual no significa en absoluto, que no hayamos atravesado momentos de desasosiego, de cansancio, de desaliento. Hemos tenido experiencias intensas y gratificantes. Y también períodos donde la cosa se nos hizo cuesta arriba. El grupo surgió en el 2006 a partir de mi necesidad imperiosa de autogestionar un espacio de experimentación. Cuando se golpean puertas y no se abren, cuando tenés ganas de decir lo tuyo y no encontrás sostenes, lo mejor es no esperar a que las cosas lleguen, sino salir en su búsqueda, sin tener miedo al error, a equivocarse.


AC. Actualmente está en cartelera Brillosa, tú más reciente creación. Cuéntanos un poco sobre la obra y de tu percepción acerca de ella, al verla en escena.


MM. Brillosa es una pieza simple y extraña a la vez. Es muy posmoderna, imperfecta y fragmentada en su construcción. Que funcione depende de la intensidad, y de lo hilarantes y relajadas que estén las actrices a la hora de la función. Es un permitido dentro de lo que venía haciendo hasta ahora. Se edificó en base a retazos de momentos creados por las actrices en los ensayos. Estas situaciones de estados fueron atravesadas por textos sueltos, que escribí sin la intención de construir una historia. La mixtura entre lo que las actrices traen consigo y son a la hora del trabajo, combinado con algunas de mis obsesiones, dieron como resultado un todo que es cruel y divertido al mismo tiempo. Como resultado del proceso creativo, apareció un primer corte, una primera versión, que con el correr de las presentaciones va mutando, ajustándose en su propia forma y dinámica. El desafío es que en sólo 10 presentaciones la pieza pueda alcanzar una forma que nos termine cerrando a todos.


Brillosa es una edición grupal progresiva, que acontece función a función. La obra son las actrices hablando de temas como la soledad, la muerte, el desprecio, el vacío, el desamor y principalmente de sus inseguridades y las mías. El público tiene un lugar esencial en la propuesta, porque es el que construye el relato con su mirada. La obra también ironiza bastante, sobre ciertos recursos de los cuales nos valemos 'algunos creadores' en este tiempo, para contar nuestras miradas. Me interesa desvelar el uso y abuso que se hace a veces del efecto, de los gritos, de las peleas y cómo el capricho y la arbitrariedad a la hora de montar una obra tienen su protagonismo. Me divierten los entretelones, evidenciar las fallas, los errores y accidentes, que las actrices dialoguen con el público de forma desprolija, reírme a mi modo del uso de los desnudos, las coreografías y la tecnología digital, entre otros elementos. Preguntarme en escena por qué y para qué tanta maraña de cosas y elementos decorativos y qué pasa con las historia. Me autorizo a divertirme con eso, y las actrices son cómplices de ese juego, lo acompañan muy bien.


AC. Desmesura Vaginal, Lame Vulva, Tortita de Manteca... Todas ellas son obras que hablan de mujeres. ¿De dónde viene ese interés por el universo femenino, que siempre está retratado en tus espectáculos?


MM. Siempre suelen preguntarme eso. Y cada vez que lo hacen, lo vuelvo a pensar. Creo que mi interés por el universo femenino va de la mano con mi historia personal. Mi madre, mi abuela, mis tías, mi prima, mi hermana, mis amigas de la infancia, mis maestras, las señoras del pueblo donde me crié han tenido una fuerte y determinante presencia en mi vida. Estar rodeado de actrices es como seguir rodeado de aquel afecto que recibí de niño, de esa atención especial que construyo en gran parte mi identidad. Al mismo tiempo la mujer como figura, como institución, como ser político me merece el mayor de los respetos. Soy feliz entre mujeres, las banco a morir.


AC. ¿Cómo ves el panorama actual del teatro independiente argentino y por qué crees que es tan fuerte y prolífico, como tal vez en ningún otro país del continente?


MM. Es una pregunta compleja. Además de hacer teatro, y de leer teatro, suelo ver muchas obras. Es un buen ejercicio para ver dónde uno está situado. Creo que hay cosas muy buenas y también de las otras, como ha sucedido siempre. La proliferación de grupos tiene su cosa positiva, que está ligada a la libertad que tenemos de crear, pero a veces en función de esa libertad, y en el afán de hacer, se resigna la calidad de las propuestas. Es necesario y legítimo que cada uno se exprese del modo que lo necesita, pero lamentablemente no hay público para todos. En todo caso habría que rever hacia dónde se apunta, como crear nuevos públicos que sostengan a todos los que hacemos teatro. Hacerse un nicho, un espacio en el teatro independiente no es sencillo. Es verdad que en Argentina se hace teatro en locales abandonados, en galpones, en fábricas, en depósitos, y obvio en espacios preparados especialmente para tal fin, pero hay muchos grupos satélites, que hacen sólo un trabajo y luego se desarman, y hay otros, en donde me incluyo, que priorizamos la investigación, y que luchamos creativamente contra la falta de producción. Me interesa buscar nuevos lenguajes, forzar mi propia imaginación y la del espectador, me gusta trabajar de manera independiente y democrática, donde los roles participativos nutran la propuesta de inventiva, ingenio e impulsos transformadores.


AC. Con tus espectáculos viajaste a festivales en Argentina y en el exterior. ¿Notas una diferencia entre cómo recibe tu obra el público bonaerense y el de otras partes o las reacciones son parecidas?


MM. El público siempre recibe el trabajo de manera diferente. Cada función es única en ese sentido. Inclusive en Buenos Aires, en la misma sala, con la misma obra. De un fin de semana al otro, podés apreciar grandes diferencias en ese sentido. Nosotros hemos recorrido muchos lugares con nuestras obras, hemos actuado en un bosque, en una iglesia, en pueblo indígena, en un penal de máxima seguridad, al aire libre y en lugares más tradicionales, y recibimos lecturas diferentes sobre un mismo trabajo. La multiplicidad de miradas, de sensaciones, de estados por los que atraviesa el público resignifica todo el tiempo nuestro trabajo, lo nutre, le da otro sentido.


AC. Estudiaste guión y eres formado en dirección y producción de cine y televisión. En algún momento, ¿piensas dirigir o escribir trabajos también para la pantalla, ya sean cortos o largometrajes?


MM. Tengo guiones escritos y muchas ideas. Y con la cuestión digital, sé que ahora es más factible poder hacer una película. No digo sencillo, pero no es imposible, pero aún no sentí esa fuerte necesidad. Me gustaría primero actuar en cine, es un sueño. Un deseo que lo tengo muy presente. Y creo que lo del cine va a llegar como consecuencia y preponderancia de trabajo. No sé en cuánto tiempo, pero me veo haciendo cine como actor y como director de mis propias películas en unos años.


AC. ¿Cuáles son tus proyectos para el próximo año? ¿Estás trabajando en nuevos textos para llevar a escena?


MM. Tengo la idea de trabajar con dos obras. Por un lado un espectáculo que se llama Te Estaba Esperando, que habla sobre cómo el prejuicio con uno mismo puede operar a todo nivel como nuestro peor aliado. También pienso montar una pieza de temática gay, protagonizada por hombres, donde voy a abordar temas como la búsqueda de sexo casual en la vía pública y la traición. Voy a viajar a varios festivales con mis obras como todos los años, y organizaré dos ciclos de teatro.


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