miércoles, 21 de julio de 2010

Critica de ABC Cultural


“QUIERO PASAR UNA TARDE CON FRANCO”, LO ÚLTIMO DE TEATRO CRUDO



El elenco que interpreta a la familia Longo, filosos e impresentables
Crédito: Martín Marcou

“La merienda es una comida ligera que a veces puede caerte pesada” es la síntesis argumental de Quiero pasar una tarde con Franco, la nueva comedia escrita y dirigida por Martín Marcou, donde el amor entre dos chicos enmarcado en una tarde de té y una familia con sobradas miserias y mínimos tapujos conforman el eje central.

Valentino invita a merendar a Franco en agradecimiento por haberlo ayudado en un robo donde fue víctima. Entre miradas, sonrisas y charlas cotidianas y graciosas, que van ahondando en las personalidades y gustos de cada uno, comienzan a atraerse. Aunque a simple vista no comparten demasiadas opiniones, los une la sensibilidad y las ganas de ayudar a los demás.

Pero la tarde es interrumpida por un vendaval cuando llega Marcela, la madre de Valentino, que a los gritos escupe la rabia que siente por sus problemas laborales, además de dejar en claro que nada la importa la presencia del invitado como para moderar sus palabras. Su hijo se sonroja pero acepta la situación.

Luego entra en la casa Fabiola, hermana del joven y amante de los sandwiches de pastrón y los cigarrillos mentolados, y la sigue Gastón, el primo peluquero adorado por su tía que se está animando al diseño de indumentaria. Para completar el cuadro de la familia Longo se suma El Beto, hermano de Valentino, que deja bien en claro que el trabajo no es lo suyo, y como adicional, no tolera a los homosexuales. Juntos comienzan a desnudar ideas, actitudes y atropellos, avalando la frase “cada familia es un mundo”, pero en este momento Valentino quisiera vivir en otro planeta, o que el espacio testigo del amor entre él y Franco sea otro.

“Siempre me interesó la vida doméstica de los otros, la alegría de vivir y las miserias celebradas, lo imprevisible y lo sufriente, lo que no se puede clasificar y lo desconcertante. ‘Quiero pasar una tarde con Franco’ esta hecha de ese material y con ausencia de temor al ridículo, desde la libertad que me permito al jugar, mientras busco como contar una historia”, expresa el director sobre la obra que forma parte de la compañía Teatro Crudo, nacida en 2006 y encabezada por el autor.

Quiero pasar una tarde con Franco es una historia que realza lo cotidiano, las situaciones íntimas que ocurren puertas adentro de una casa donde todo se habla y se grita, nada se guarda. La diversidad, la elección sexual y la lucha por los derechos igualitarios para todos los seres humanos forman parte de la obra, sin descuidar el amor y la sensibilidad que caracterizan, y marcan a fuego, las creaciones de Martín Marcou.

por Laura Gilardenghi
laurag@abccultural.com.ar


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