domingo, 4 de julio de 2010

Crítica de Enescenahoy



Quiero pasar una tarde con Franco de Martín Marcou

Teatro La Tertulia - Gallo 826 // 6327-0303 - Viernes 23hs. Entrada $35.-




Todos queremos pasar una tarde con Franco

En medio del debate por la ley de matrimonio para personas del mismo sexo, Martín Marcou presenta una obra en la cual ver a dos hombres besándose no sólo resulta natural sino hasta deseable. Valentín invita a Franco a merendar a su casa como agradecimiento ( y porque había onda también) por haberlo ayudado en un intento de robo del que fue víctima. Entre galletitas dulces y tazas de té, se da un hermoso juego de seducción lleno de frescura y naturalidad entre estos dos jóvenes que están mucho más allá del debate arcaico que vemos en los medios y mucho más acá del sentimiento genuino.

Pero como el amor nunca es fácil (tengas la orientación sexual que tengas) en medio de tan agradable tertulia aparece la familia de Valentín, un grupo de gente impresentable que haría salir corriendo al mas bienintencionado de los pretendientes. En medio de madres que recuerdan anécdotas incontables, hermanos con calzoncillos de leopardo, hermanas bobas y primos peluqueras de barrio; Franco resiste los embates de cada uno sólo por permancer cerca de Valentín que, a esta altura, ya no puede disimular a su indescriptible familia.

La obra no tiene un conflicto troncal sino que llega hasta la presentación de los personajes, pero esta presentación tiene la fuerza necesaria para generar interés y mantener la atención del espectador. Se destacan ampliamente las actuaciones de Marco Gianoli y Hernán Lettini que juegan sus papeles con mucha naturalidad y conexión, como si ese romance incipiente estuviera ocurriendo realmente. El resto del elenco, trabajado en un tono más grotesco, acompaña correctamente la acción pero (quizás por una necesidad de contraste) no consigue integrarse del todo a la fluidez de los protagonistas. La obra nos muestra lo natural que es el amor entre hombres y en ese intento a veces cae en una discriminación inversa porque la pareja central son jóvenes, lindos y agradables mientras que el resto es directamente impresentable. Aún así, el logro del director está dado en las escenas entre Valentín y Franco en las que se puede ver el espíritu de la obra.

Una divertida comedia que nos cuenta que siempre hay alguien al que no le importa con quien vivamos, cómo es nuestra familia o si decimos masitas en vez de galletitas; alguien que quiere cantarnos "el himo de mi corazón" de Miguel Abuelo y llenarnos de besos. En fin...quién no quiere pasar una tarde con Franco?

Martín Fernández Tojo


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