lunes, 30 de agosto de 2010

Me gusta Marcela Groppa

De Facebook, como red y fenómeno social, se puede decir muchas cosas. En lo personal lo uso para difundir mi grupo, mis espectáculos, como una vidriera donde intercambio información, pero donde sobre todo, acontece el intercambio con otros, del modo que sea, como cada uno prefiere y logra hacerlo.

Hace unos meses di en la red con esta actriz que se sumó a la filas de TEATRO CRUDO. Marcela Groppa comparte el rol de madre viernes por medio en mi espectáculo QUIERO PASAR UNA TARDE CON FRANCO, los viernes a las 23hs en La Tertulia, Gallo 826. Abasto.

Marcela es dispuesta, dulce, profesional y apasionada. Me hace bien tenerla en el grupo. Marcela suma. Marcela es cruda. Bienvenida...

jueves, 12 de agosto de 2010

Carta de un espectador sensible

Desde el 2006, época en la que comencé a montar obras con Teatro Crudo, suelo recibir mails de personas que van a ver mis obras, y luego me escriben por distintos motivos. En este ocasión publico este mail que me envío un espectador después de ver "Quiero pasar una tarde con Franco", el viernes pasado. ¡Gracias Anibal!

Hola Martín:

Te escribo porque soy un ratón de teatro.

Como les pasa a los ratones sé mi objetivo, pero nunca el destino

Así fue como el viernes pasado llegue a “la Tertulia” curioso por una obra, un autor, un director y actores desconocidos para mí.

Muy recomendados por páginas que suelo visitar, suponía me encontraría con un espectáculo simpático y me equivoqué.

Me pareció magnifico y superó las buenas expectativas que siempre tengo.

Al día siguiente fui al cine a ver el último film de Alain Resnais, “La Hierbas Salvajes”, y cuando salí a la calle sentí algo así como cuando te dicen ¡¡bingo!! era lo mismo que tu obra pero en clave de cine francés.

No… no voy a caer en el halago fácil de compararte, o decirte que era mejor lo tuyo. Resnais tiene 80 años es “el director” que inauguró hace 50 años la nueva ola y el cine es otra cosa.

Sin embargo creo que por algo lo asocie y estoy convencido que fue por el brillante trabajo que ambos espectáculos tienen acerca del tratamiento de lo cotidiano. De esos hechos mínimos que encierran a veces las buenas historias que descubren el centro de grandes problemas.

El domingo entre las cosas que debía hacer, me di tiempo para investigar acerca de ti y de tu trabajo y descubrí que me estaba perdiendo algo importante. Los conceptos sobre Teatro Crudo (o al crudo vivo como se me ocurrió en un momento) son desafiantes .No pude menos que preguntarme que había estado haciendo que no me enteré de tu trabajo. No lo se pero lo lamento.

El viernes cuando terminó la función y pude controlar la risa y la gran ternura que sentí, salí a la calle y esperé en la vereda; un amigo me pasaba a buscar. Entonces te vi salir primero y luego a los chicos de tu compañía, tuve ganas de hablarte pero claro, se podía cortar en cualquier momento y no lo hice. Estas líneas van en reemplazo de la supuesta conversación, gracias al e-mail que encontré en tu página.

Siempre pensé que un genero teatral tan maravilloso como el sainete se había perdido y que solo quedaba en las cada vez mas escasas reposiciones de la obras de Gregorio de Laferrere y Florencio Sánchez. Confieso nuevamente mi equivocación ya que a través de “Quiero pasar una noche con Franco” se me hizo evidente no solo su vigencia sino el nuevo giro y renacimiento de este estilo a través de tus obras.

Lo que haces es dificilísimo. A lo largo de dos o tres actos es posible en manos de un buen director guiar e introducir a un espectador en determinadas tramas.

Pero que, a los pocos minutos de empezada una obra, consigas el efecto inmediato de la risa o la solidaridad con los personajes, no solo habla de un buen texto, de una gran labor actoral sino de un impecable trabajo de dirección.

El tema que abordás en esta y en las obras que desconozco son de un altísimo impacto estético y actual pero su desarrollo y creo que es tu merito, no solo convocan la carcajada sino el pensamiento en toda su expresión.

Soy un fanático del teatro en el que música y palabra se conjugan con armonía. A veces como yuxtaposición y otras como en este caso como un ensamble de alegría y placer.

Podría seguir escribiendo pero seria repetir lo que ya leí.

Espero en el futuro estar pendiente de tus próximos estrenos o reposiciones.

Un saludo y mis felicitaciones para vos y tu gente.

Aníbal

Crítica de Osvaldo Sabino para PRESSENTA

Podes leer la nota completa ingresando en:



EL PEQUEÑO MARCOU ILUSTRADO DE LA FAMILIA ARGENTINA
Por Osvaldo Sabino*

Con "QUIERO PASAR UNA TARDE CON FRANCO", una vez más, el joven Martín Marcou (32), al frente de su compañía, Teatro Crudo, vuelve a sorprendernos desde la dramaturgia y la dirección.

Desde el momento mismo cuando uno se ubica en la platea, comienza a interiorizarse de lo que sucede en el escenario. Allí se ve a dos jóvenes sentados frente a una mesa conversando amigablemente. La charla, inicialmente inaudible para la audiencia, va tomando cuerpo hasta que nos enteramos que están discutiendo acerca de cosas simples como el nombre de las galletitas que comen, o si debe decirse "masita" o "galletita". La escena es cotidiana y, en su superficie, totalmente simple, aún cuando pronto notamos el juego de seducción que se desarrolla entre los dos personajes—que Marco Gianoli y Hernán Lettini interpretan con destreza incorporándole una inusual naturalidad. Esto hace que, desde antes de comenzar la acción, el espectador se sienta cómplice de la pareja.

Por supuesto, el conflicto surge ante la aparición de la familia de Valentino. Pero no es lo que el espectador espera. No existe una "culpa" a causa de la orientación sexual. Muy por el contrario, Marcou nos presenta una grupo de familia en el que sólo advertimos un leve rastro de homofobia en el hermano mayor, "El Beto" (Eugenio Davide). En cambio, la madre, Marcela—un personaje en el que se destacan por igual tanto Puchi Labaronnie como Marcela GroppaFabiola, la hermana deforme y algo retardada que es vapuleada por todos—un rol difícil que Rosario Sabarrena sostiene sin decaer en ningún momento—y GastónPedro Agollia—el primo gay "plumífero" que siempre tiene algo que acotar, se enfocan en otro tipo de obsesiones que nada tienen que ver con la sexualidad.

El joven autor/director, Martín Marcou, ya había desplegado su gran habilidad en el manejo del diálogo en obras anteriores (Tortitas de manteca, Lame Vulva, Brillosa, Rancho Blanco, entre otras), pero es en Quiero pasar una tarde con Franco, donde alcanza su más completa madurez. Esto lo logra desorientando al espectador que, a medida que va desarrollándose la trama, comprende que no está ante una familia disfuncional, ni tampoco frente a una historia de amor homosexual, sino a una realidad cotidiana contemporánea. Toda la neurosis de los personajes está presentada con tanta naturalidad que logra, fácilmente, que cada uno de nosotros nos identifiquemos con el mundo de esta familia y su visitante, Franco.

Debemos destacar que los demás elementos, el uso del espacio, el vestuario, las luces, la coreografía escénica, y la escenografía, están tan bien logrados que encajan perfectamente en esta puesta tan inteligente de Marcou.

"Quiero pasar una tarde con Franco", es un claro ejemplo de los excelentes valores que pueden sorprendernos gratamente en la cartelera de "teatro alternativo" actual.

© Osvaldo Sabino para PRESSENTA.COM.AR - Buenos Aires, Agosto 2010.
*Osvaldo Sabino es Escritor, Dramaturgo, Crítico y director teatral.

www.osabino.com

QUIERO PASAR UNA TARDE CON FRANCO
Viernes, 23hs. - Entrada general $35
Descuento para estudiantes y jubilados $25 -
PEDÍ PROMOCIONES ESPECIALES a $25 en
martinmarcou@hotmail.com
Teatro LA TERTULIA, Gallo 826 - Abasto, Cap. Fed.
Reservas al 6327-0303 - www.latertulia.on.to


lunes, 2 de agosto de 2010

Crítica de Pablo Rubín para Palermonline






La compañía de Teatro Crudo es hoy mas que nunca un teatro social. Es concreto. Es muy significativo que la cultura acompañe los procesos historicos.

Cuando hablamos de teatro hablamos de dramaturgia, Marcou escribe y dirige, tiene la posibilidad de ser más que un director, es como dios, crea, destruye, construye, escenas, y cuenta una Historia que años atrás hubiera producido escandalos en países fundamentalistas o en nuestro propio país. Hoy a pesar de todo se puede hacer teatro en libertad.

Martín Marcou camina haciendo un teatro militante y construye positivamente presionando a los actores, para que den al máximo su energía al espectador, imprescindible combustible para el Director.

En esta obra Los Actores se dan cuenta de que no son los protagonistas. EL protagonista es la historia de esa tarde de represiones de esas familias Argentinas hipócritas que muy bien son retratadas en La Tertulía los viernes a las 23 horas..

La Obra de Marcou es una mirada a una familia donde uno de sus integrantes sufre amor por un par, sufre la presión de la madre castradora, su egoísmo, la ausencia del padre, la imbecilidad de las hermana, la brutalidad del hermano, y finalmente la apatía de un peluquero puto y malo quizas traidor?.

La obra quiero pasar una tarde con Franco es un buen beso en la boca para los que no quieren entender la problemática del amor y/o de la homosexualidad? O es simplemente del amor o simplemente de la homosexualidad?

Es una buena noticia para los vecinos del Barrio ver a los siguientes actores.

LA TERTULIA
Gallo 826
Capital Federal - Buenos Aires - Argentina
Teléfonos: 6327-0303
Web: http://www.latertulia.on.to
Entrada: $ 35,00 y $ 25,00 - Viernes - 23:00 hs - Hasta el 10/09/2010

Teatro, Marcou da.

¿Cuántas cosas se le pueden pedir a un hombre? ¿Cuántos actos se le deben exigir? ¿Desde dónde, desde que lugar? Imbéciles, seres sin la menor idea del compromiso, en una suerte de caldo hervido y dado vuelta en el cerebelo, proclives al cinismo, al corporativismo ideológico, a lo tilingo; piden, y piden y no dan nada...

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