jueves, 12 de agosto de 2010

Carta de un espectador sensible

Desde el 2006, época en la que comencé a montar obras con Teatro Crudo, suelo recibir mails de personas que van a ver mis obras, y luego me escriben por distintos motivos. En este ocasión publico este mail que me envío un espectador después de ver "Quiero pasar una tarde con Franco", el viernes pasado. ¡Gracias Anibal!

Hola Martín:

Te escribo porque soy un ratón de teatro.

Como les pasa a los ratones sé mi objetivo, pero nunca el destino

Así fue como el viernes pasado llegue a “la Tertulia” curioso por una obra, un autor, un director y actores desconocidos para mí.

Muy recomendados por páginas que suelo visitar, suponía me encontraría con un espectáculo simpático y me equivoqué.

Me pareció magnifico y superó las buenas expectativas que siempre tengo.

Al día siguiente fui al cine a ver el último film de Alain Resnais, “La Hierbas Salvajes”, y cuando salí a la calle sentí algo así como cuando te dicen ¡¡bingo!! era lo mismo que tu obra pero en clave de cine francés.

No… no voy a caer en el halago fácil de compararte, o decirte que era mejor lo tuyo. Resnais tiene 80 años es “el director” que inauguró hace 50 años la nueva ola y el cine es otra cosa.

Sin embargo creo que por algo lo asocie y estoy convencido que fue por el brillante trabajo que ambos espectáculos tienen acerca del tratamiento de lo cotidiano. De esos hechos mínimos que encierran a veces las buenas historias que descubren el centro de grandes problemas.

El domingo entre las cosas que debía hacer, me di tiempo para investigar acerca de ti y de tu trabajo y descubrí que me estaba perdiendo algo importante. Los conceptos sobre Teatro Crudo (o al crudo vivo como se me ocurrió en un momento) son desafiantes .No pude menos que preguntarme que había estado haciendo que no me enteré de tu trabajo. No lo se pero lo lamento.

El viernes cuando terminó la función y pude controlar la risa y la gran ternura que sentí, salí a la calle y esperé en la vereda; un amigo me pasaba a buscar. Entonces te vi salir primero y luego a los chicos de tu compañía, tuve ganas de hablarte pero claro, se podía cortar en cualquier momento y no lo hice. Estas líneas van en reemplazo de la supuesta conversación, gracias al e-mail que encontré en tu página.

Siempre pensé que un genero teatral tan maravilloso como el sainete se había perdido y que solo quedaba en las cada vez mas escasas reposiciones de la obras de Gregorio de Laferrere y Florencio Sánchez. Confieso nuevamente mi equivocación ya que a través de “Quiero pasar una noche con Franco” se me hizo evidente no solo su vigencia sino el nuevo giro y renacimiento de este estilo a través de tus obras.

Lo que haces es dificilísimo. A lo largo de dos o tres actos es posible en manos de un buen director guiar e introducir a un espectador en determinadas tramas.

Pero que, a los pocos minutos de empezada una obra, consigas el efecto inmediato de la risa o la solidaridad con los personajes, no solo habla de un buen texto, de una gran labor actoral sino de un impecable trabajo de dirección.

El tema que abordás en esta y en las obras que desconozco son de un altísimo impacto estético y actual pero su desarrollo y creo que es tu merito, no solo convocan la carcajada sino el pensamiento en toda su expresión.

Soy un fanático del teatro en el que música y palabra se conjugan con armonía. A veces como yuxtaposición y otras como en este caso como un ensamble de alegría y placer.

Podría seguir escribiendo pero seria repetir lo que ya leí.

Espero en el futuro estar pendiente de tus próximos estrenos o reposiciones.

Un saludo y mis felicitaciones para vos y tu gente.

Aníbal

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