jueves, 12 de agosto de 2010

Crítica de Osvaldo Sabino para PRESSENTA

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EL PEQUEÑO MARCOU ILUSTRADO DE LA FAMILIA ARGENTINA
Por Osvaldo Sabino*

Con "QUIERO PASAR UNA TARDE CON FRANCO", una vez más, el joven Martín Marcou (32), al frente de su compañía, Teatro Crudo, vuelve a sorprendernos desde la dramaturgia y la dirección.

Desde el momento mismo cuando uno se ubica en la platea, comienza a interiorizarse de lo que sucede en el escenario. Allí se ve a dos jóvenes sentados frente a una mesa conversando amigablemente. La charla, inicialmente inaudible para la audiencia, va tomando cuerpo hasta que nos enteramos que están discutiendo acerca de cosas simples como el nombre de las galletitas que comen, o si debe decirse "masita" o "galletita". La escena es cotidiana y, en su superficie, totalmente simple, aún cuando pronto notamos el juego de seducción que se desarrolla entre los dos personajes—que Marco Gianoli y Hernán Lettini interpretan con destreza incorporándole una inusual naturalidad. Esto hace que, desde antes de comenzar la acción, el espectador se sienta cómplice de la pareja.

Por supuesto, el conflicto surge ante la aparición de la familia de Valentino. Pero no es lo que el espectador espera. No existe una "culpa" a causa de la orientación sexual. Muy por el contrario, Marcou nos presenta una grupo de familia en el que sólo advertimos un leve rastro de homofobia en el hermano mayor, "El Beto" (Eugenio Davide). En cambio, la madre, Marcela—un personaje en el que se destacan por igual tanto Puchi Labaronnie como Marcela GroppaFabiola, la hermana deforme y algo retardada que es vapuleada por todos—un rol difícil que Rosario Sabarrena sostiene sin decaer en ningún momento—y GastónPedro Agollia—el primo gay "plumífero" que siempre tiene algo que acotar, se enfocan en otro tipo de obsesiones que nada tienen que ver con la sexualidad.

El joven autor/director, Martín Marcou, ya había desplegado su gran habilidad en el manejo del diálogo en obras anteriores (Tortitas de manteca, Lame Vulva, Brillosa, Rancho Blanco, entre otras), pero es en Quiero pasar una tarde con Franco, donde alcanza su más completa madurez. Esto lo logra desorientando al espectador que, a medida que va desarrollándose la trama, comprende que no está ante una familia disfuncional, ni tampoco frente a una historia de amor homosexual, sino a una realidad cotidiana contemporánea. Toda la neurosis de los personajes está presentada con tanta naturalidad que logra, fácilmente, que cada uno de nosotros nos identifiquemos con el mundo de esta familia y su visitante, Franco.

Debemos destacar que los demás elementos, el uso del espacio, el vestuario, las luces, la coreografía escénica, y la escenografía, están tan bien logrados que encajan perfectamente en esta puesta tan inteligente de Marcou.

"Quiero pasar una tarde con Franco", es un claro ejemplo de los excelentes valores que pueden sorprendernos gratamente en la cartelera de "teatro alternativo" actual.

© Osvaldo Sabino para PRESSENTA.COM.AR - Buenos Aires, Agosto 2010.
*Osvaldo Sabino es Escritor, Dramaturgo, Crítico y director teatral.

www.osabino.com

QUIERO PASAR UNA TARDE CON FRANCO
Viernes, 23hs. - Entrada general $35
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martinmarcou@hotmail.com
Teatro LA TERTULIA, Gallo 826 - Abasto, Cap. Fed.
Reservas al 6327-0303 - www.latertulia.on.to


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