jueves, 15 de diciembre de 2011

Teatro Crudo 5 Años

 

Video retrospectiva

Teatro Crudo 5 Años

 

domingo, 11 de diciembre de 2011

Festival Destravarte - 3° Edición

Llega el Festival Destravarte, 3º encuentro de Arte Trans, lunes 12, martes 13, miércoles 14 y jueves 15 de diciembre. 
 Sedes: 
Casa Brandon: Luis María Drago 236  
Teatro El Porteño, Av. Corrientes 1630.
Click: Cronograma Festival Destravarte

El Festival propone difundir y promover el arte producido por personas trans o de temática trans, generando un espacio autogestionado de inclusión y visibilidad. Vamos a estar ahí. El miércoles 14 de diciembre 22hs hs podes ver en el Teatro El Porteño Pitón Bebé, nueva obra de Martín Marcou.
Ellxs:
Eugenio Davide - Delfina Bianco - Ana Rossi.


miércoles, 16 de noviembre de 2011

Fiesta Aniversario!!!


EL VIERNES 2 DE DICIEMBRE
TEATRO CRUDO FESTEJA SUS 5 AÑOS!!!



Vení a festejar con nosotros en

KM ZERO

$30 con una consumisión
Anotate - Reservate!
reservas@teatrocrudo.com.ar 

sábado, 5 de noviembre de 2011

TEATRO CRUDO ES DIVERSIDAD

HOY acompañamos la XX Marcha del Orgullo LGTBIQ - Los invitamos a marchar con nosotros para celebrar la libertad y los derechos conseguidos hasta acá. ¡¡¡Vamos por más!!! Este año la consigna son el derecho a la Identidad de Género y el reconocimiento de nuestrxs Hijas e Hijos. LA MARCHA se realiza de Plaza de Mayo a Congreso a partir de las 18hs y vamos a estar ahí, veníte y pedínos un abrazo que te lo damos gratis. A festejar!!! Desde la 15hs podes disfrutar de la feria del orgullo, sale un mate para el que se sume.

miércoles, 5 de octubre de 2011

Últimas 3 funciones de MALICIA.




Hacéle un click a la imagen y enteráte. Despedida jueves 27 de octubre. Los jueves a las 21hs en el teatro La Comedia. (Rodríguez Peña 1062) reservas@teatrocrudo.com.ar

sábado, 20 de agosto de 2011

Puesta en Escena - Entrevista a Martín Marcou

Martín Marcou, bitácora de un creador incansable


Dialogamos con el creador de Teatro Crudo, acerca de sus trabajos anteriores y del que hoy puede verse en el Teatro La Comedia

Martín Marcou* nació en Comandante Luis Piedra Buena,  provincia de Santa Cruz. Luego de trabajar en el terreno de la investigación y experimentación teatral en su provincia, en el año 1997 se traslada a Buenos Aires donde continúa formándose en el campo de la actuación, dirección y puesta en escena. Como docente ha dictado seminarios de actuación en Argentina, Chile, Ecuador y Venezuela. Como dramaturgo escribe y pone en escena sus espectáculos desde el año 1996. En el año 2006 creó el grupo de teatro TEATRO CRUDO. Su último estreno Malicia, es una parodia a los años 90’ y una excusa para hablar de cosas que habló la gente que vivió esa generación y de las cuales en muchos casos no volverá a hablar jamás. Para llevar a nuestros lectores un mayor conocimiento de este incansable artista, Puesta en escena conversó con él sobre varias cuestiones de su quehacer.

Puesta en Escena- Hay una línea de trabajo que se viene dando desde Lame vulva, Brillosa y ahora Malicia que muestra cierta consolidación de un equipo de trabajo. Por ejemplo Checha Amororosi está en las 3 obras. ¿Esa continuidad responde a necesidades estéticas del momento o tiene que ver con el proyecto de Teatro Crudo?

Martín Marcou- Creo en los equipos de trabajo cuando estos laburan sin otra especulación que la del placer por lo que se hace. En ese sentido siento que uno se va encontrando con la gente que  es necesario encontrarse. No es sencillo apostar a la idea de grupo en tiempos donde todos quieren ser más que el otro para existir. Es un escollo que me interesa atravesar. Por lo general trabajo con lo que me da miedo. Domar mi ego y el de los actores con los que trabajo es parte de la tarea. El caso de Checha Amorosi  y su continuidad dentro de Teatro Crudo, responde por un lado a que ella es miembro del equipo desde sus inicios y por el otro lo relaciono con la necesidad de seguir investigando conjuntamente sobre nuestras estéticas.

P.E.- ¿La cuestión gay es un tópico que ha sido usado con acierto en tu caso y que se repitió a lo largo de muchas puestas de otros dramaturgos y directores no siempre por la convicción de la problemática, sino más bien como un tópico y sabemos que estos tienden a cristalizarse y vaciarse de contenido. ¿Cómo se la aborda hoy desde tu trabajo, ya que tu caso es el opuesto al que menciono?

M.M.- Siempre digo que el tratamiento de la diversidad sexual en las artes escénicas debería ser abordado con responsabilidad. Y no lo digo de pretencioso, ni de solemne. Me parece que al hablar de elecciones sexuales nos estamos diciendo y eso no es un tema menor al menos para mí. Vaciar de contenido temáticas LGTBI es atentar contra la realidad imperante, es ir en contra de la naturaleza de las cosas y de los cambios que hay que acompañar. De todas formas, considero que aún hay mucha pose respecto al tema. Mucho trabajo por hacer. Veo mucha  gente creyéndose importante y especial por que es gay, lo cual me parece terrible. Yo me diferencio del resto por que Intento no ser todo el tiempo autorreferencial ni obvio. 

P.E.- Malicia aborda cierta cosa noventosa y pop que lamentablemente está latente porque su alcance ha sido muy nocivo y despierta nostalgias al menos en algunos sectores, cada vez menores por cierto. ¿Qué fueron para vos los 90’? ¿Cómo definirías ese recorte histórico que borró muchos límites, uno de ellos la frontera entre lo privado y lo público?

M.M.- Los ’90 para mí fueron significativos por que terminé la secundaria y tomé decisiones importantes para mi futuro, como por ejemplo venir a vivir a la gran ciudad. Llegué a Buenos Aires en el ’97 y me encontré con la gran fiesta menemista, que en Santa Cruz se vivió de otra manera. Rápidamente entendí como venía la mano. O te sumabas o quedabas afuera. Intuía que los límites se iban corriendo. El culto a la imagen, la banalización de los sentimientos, la debacle de ciertos valores y la devaluación de la palabra, entre otras cosas, fueron claros signos de consecuencias venideras. Al mismo tiempo el teatro como puntal siguió pariendo nuevas formas de construcción estética. Nuevos valores emergieron y yo fui aprendiendo de ello, acomodándome siempre a las transformaciones.  Se que es una década que despierta pasiones encontradas, amores y odios, hay gente que la detesta, pero también hay nostálgicos y sobrevivientes de ese tiempo y están entre nosotros.

P.E.- ¿Cómo trabajaste en Malicia? Desde la dramaturgia, la puesta en escena, las elecciones estéticas, en torno de todos los signos teatrales, música, vestuario, luces. etc.?

M.M.- MALICIA es una obra que habla sobre una mujer que asciende de clase social y después, en el momento que le toca bajar, quiere mantener las apariencias. Mi  apuesta siempre fue generar una versión desordenada de los '90, tal como yo concibo la época. Y un poco a mi teatro. Particularmente me interesa crear cosas que estén vivas y que contengan una sustancia movilizadora. Me gusta que los actores actúen estados, ese es mi mayor interés en este momento. En esta obra, me interesaba poner a dialogar a muchas personas, que aparentemente no se están diciendo nada, pero que en sus dolores y contradicciones terminan sacando afuera sus miserias. Fue complejo que los actores entendieran que la mayor parte del tiempo debían actuar sentados, sin que eso implique reposo, ni desbordes innecesarios de energía para poder sostener el sistema que se creó. Ellos tuvieron activa colaboración en los ensayos y aportaron lo suyo. Busqué ubicarlos en una escenografía sencilla y funcional, ya que la obra es mayormente discursiva. La música a cargo de Germán Díaz, presenta  temas de los ’90  que volvimos a visitar y le dimos una vuelta de tuerca. El vestuario es actual, con reminiscencias de aquella época en algunos casos. El diseño de luces a cargo de Ariel Campos, plantea una re significación de la ostentación, subrayando algunos objetos en particular y climas en pasajes específicos de la obra que son, básicamente evocativos.

P.E.- ¿Hay un súper objetivo en torno a lo que deseas que el espectador se lleve? ¿O sencillamente preferís despertar interpelaciones respecto de lo que exhibe la obra?

M.M.- No jamás. Abogo por la multiplicidad de sentidos y la bifurcación de los estados. El público tiene su crédito y crea su propia dramaturgia. No me gusta faltarle el respeto, no son corderitos mansos, una manada. Me interesa como creador, que el espectador una como se le antoje, que haga y deshaga, que edite de la manera que le quede más cómoda. Me entretiene el público que disiente, que defiende sus ideas y su propia versión de los hechos.

P.E.- ¿Pensás reponer Quiero pasar una tarde con Franco? Y si así es, nos gustaría que nos cuentes qué mecanismos hacen posibles tanto teatro en Bs. As. Y que el OF pueda darse un lujo que hace años sólo se daba el teatro comercial, que es reponer obras con gran afluencia de público.

M.M.- No, no pienso reponer la obra por ahora, pero nunca me cierro a la posibilidad. Es una obra que estuvo dos temporadas en cartel y que me gustó mucho hacer, por la resultante del encuentro con los actores y por lo que pasó con el público y su devolución. Es probable que salga algún Festival. Con respecto a comentarios sobre los mecanismos que hace que la gente vaya o no a ver una obra, son respuestas que sigo buscando, son procesos y variables que van mutando todo el tiempo. Hay obras que extienden sus temporadas y se convierten en obras de culto o fenómenos y otras que duran un mes y tienen todo para convertirse en éxitos. Si supiera cual es la razón, o tuviera una formula para crear aciertos y éxitos, sería muy afortunado. Mientras tanto sigo apostando a la auto gestión y al trabajo como herramientas para seguir depurando mis obras, para conseguir mayor rigor estético y visibilidad como creador.

P.E.- ¿El teatro es signo de inestabilidad? ¿O aún en épocas de aguas  quietas (no recuerdo ninguna) el teatro se sigue filtrando por todas las rendijas, abarcando a todas las capas sociales porque aunque no conlleve una catarsis como pensó Aristóteles sigue siendo el gran catalizador de emociones?

M.M.- El teatro es inestablemente necesario. Es un signo de vida y va con el mundo, es un bastión poderoso que produce revolución interna, sed de decir, es un sostén perpetuo de la emoción. Al teatro se lo pone todo el tiempo en diferentes lugares, se lo redefine y se pretende categorizar, pero el teatro se determina así mismo imponiendo su fuerza y sus misterios. Si pudiéramos definir con precisión que es el teatro, que es actuar y para donde vamos, dejaría de hacerlo.  

P.E.- Muchas Gracias.

viernes, 29 de julio de 2011

Nota a Martín Marcou en Diario Tiempo Argentino

“Los actores no son un instrumento desechable”

Publicado el 29 de Julio de 2011
 
Martín Marcou, dramaturgo y director.


–¿Por qué decidiste hacer, con tu obra Malicia, una revisión arbitraria de los ’90?

–Porque fue una década que me atravesó en lo personal. Y porque tiene connotaciones sociopolíticas y culturales que nos determinaron como pueblo. No estoy ajeno a ningún proceso de transformación y me interesaba contar una visión de ese tiempo.

–¿Qué nos queda en la Argentina de los ’90? 

–Hay reminiscencias que aún están latentes. Hay gente que se quedó en ese tiempo, que lo añora, lo festeja íntimamente. Rescato lo que pasó con el teatro, la década a mi parecer ha sido muy productiva a ese nivel. Repudio la frivolidad y el individualismo, y cualquier acto de cobardía que implique el no compromiso con el otro.

–¿Cómo definís tu crecimiento desde 2009 hasta la actualidad?

–Han sido dos años muy fructíferos. Muchos de los objetivos que me propuse, los alcancé y otros están en proceso. He aprendido mucho y mi trabajo se ha expandido en forma positiva. Soy un animal de trabajo, mi política tiene que ver con la lucha diaria y la autogestión.

–¿Cómo es el proceso de escribir y dirigir tus espectáculos?


–Va variando. Trabajo mucho la dramaturgia de ensayos y valoro el lugar que tiene el actor dentro de la estructura que armo. Me fascinan los actores, ver quiénes son. Para mí no son un instrumento desechable.  

Malicia se presenta los jueves a las 21. En el teatro La Comedia, Rodríguez Peña 1062. reservas@teatrocrudo.com.ar

Entrá al link para leer la nota: http://tiempo.elargentino.com/notas/los-actores-no-son-instrumento-desechable

martes, 26 de julio de 2011

Sigue el éxito de Tortita de Manteca de Martín Marcou versión Puerto Rico

A partir del 11 de agosto, vuelve a escena, después de su primer y exitosa temporada: "Tortita de Manteca" de Martín Marcou, dirigida por Alina Marrero, producida por Raúl Méndez, protagonizada por Yaiza Figueroa y Lizmarie Quintana.

viernes, 15 de julio de 2011

Nota a Martín Marcou en Revista Llegás edición de Julio



“no comulgo con esa idea de subrayar la putez”

CONOCIDO POR SUS TRABAJOS LIGADOS A LA CUESTIÓN GAY, EL DIRECTOR MARTIN MARCOU INTENTA DESPEGARSE TODAS LAS ETIQUETAS QUE SE LE ATRIBUYEN. EN SU NUEVA OBRA MNALICIA SE INMISCUYE, CON CIERTA NOSTALGIA POP, EN LA DÉCADA DE LOS 90.

Es puro prejuicio. Leyendo al pasar en las agendas teatrales títulos tales como Tortita de manteca, Lame Vulva y Desmesura vaginal; o mirando sus fotos de prensa donde siempre busca una imagen desbordada frente a la lente, cualquiera pensaría que Martín Marcou es un director frívolo que padece de un “almodovarismo tardío”, y que sus ideas giran en torno a escandalizar burgueses representando mujeres fálicas y putos sacados. Siguiendo esta pista, todo daría a suponer que encontrarse con él sería enfrentar a un sujeto arrollador, que abduce toda tu energía y la arroja al cesto como un plan inconducente. Pero todo esto es puro prejuicio. La tranquilidad de Marcou al expresarse parece inamovible y su paz interior genera cierta envidia no sana. Todo esto se lleva de patadas con la descripción sobre sus títulos e imágenes públicas, pero el relato sobre su origen aclara un poco las cosas. “En realidad yo me crié en un pueblo de 120 personas. Ahí llegó la tele cuando yo tenía 10 años por lo tanto todo lo que tenía que ver con lo lúdico estaba apoyado en el lenguaje de la representación. No tenía formalmente a nadie que me diga: ‘Esto es teatro. Esto es actuar’. Lo hacía de forma intuitiva. A mis diez años llegó un maestro de teatro recién recibido, que nos hacía jugar y actuar. Fue el que me formalizó algunas cuestiones. Él fue el que me dijo que esto es un oficio como cualquier otro. No lo cargó de ninguna cosa”, recuerda Marcou. Ese maestro de teatro desconocía que le estaba entregando las primeras herramientas a un director que se convertiría en un referente de la escena queer local. Aunque posiblemente esta definición también sea una etiqueta más.

—En una entrevista decías, para diferenciarte de un director con el que se te asocia, que tenés un perfil más militante con la cuestión gay… ¿Es realmente así?

­ —Por el hecho que aparezcan personajes LGTB se me podría a mí asociar con una cuestión más militante o un perfil más activista, pero no es lo que yo quiero o prefiero o elijo. Eso se da sobre las asociaciones libres que hace el resto sobre tu trabajo. Cuando me pongo a escribir no pienso a priori: este personaje tiene que ser puto, esta va ser lesbiana porque va generar determinado impacto y va a traer público. Yo trato que los personajes estén insertos en mis obras de una manera hermosa y natural, de una manera simple, lejos de todo manierismo, lejos de cualquier dejo cirquero. Aun hoy sigue existiendo la idea, que yo denosto, esta cosa de cierta celebración por lo gay, de festejar al puto. No comulgo con esa idea de subrayar permanentemente la putez. Cuando me junto con mis actores siempre establezco que no me interesa que el personaje ponga su sexualidad en primer plano. Me parece muy necesario el debate y está bueno poner en jaque cuestiones que tienen que ver con la sexualidad. A mí lo que me interesa contar son personajes que no se cuestionaban su sexualidad. El puto con trauma está demodé.

—¿Creés que puede haber un interés comercial detrás de mostrar personajes gays o referirse a estas temáticas? Sobre todo, porque estos espectáculos definen un público…

—Está en el ambiente teatral que los putos van a ver obras de putos. Se supone que una obra que tenga personajes con diferentes orientaciones sexuales garpa y que eso te garantiza un éxito o un recorrido satisfactorio. Yo no creo que sea así, puede colaborar en algún sentido. Por ejemplo, yo creo que la comunidad gay no va a ver mis obras de teatro. Si me pongo a pensar y a analizar los seis meses que estuvo en cartel Quiero pasar una tarde con Franco, y todas las asociaciones y organizaciones y todo el público LGTB que va a ver otros eventos además de teatro, a mi obra asistió más público que no responde a la comunidad gay. A mí me interesa contar humanidades, si bien no es un dato menor que el personaje sea gay, lesbiana o transexual. Yo privilegio qué le pasa, lo que quiere decir, por qué lo dice y qué rol cumple dentro de lo que yo estoy contando. Nada más.

Ahora Marcou, creador del grupo Teatro Crudo, decide arremeter con una década cercana que es un tema en sí misma. Obviamente, nos referimos a los años 90. Estos años que abarrotan nuestra mente con su sola mención (y generalmente no de cosas muy positivas) tienen en el director un aspecto nostálgico que motivaron la escritura del texto de Malicia, la obra en cuestión: “Los 90 para mí fueron significativos, me enamoré por primera vez, me emocionaba con Grande Pá!, me reía con las Tortugas Ninja, y soñaba con ser uno de los chicos de Jugate conmigo para bailar con Cris. También terminé la secundaria, volví de mi viaje de egresados, agarré mi movicom, coloqué mi disc-man (que adentro tenía El amor después del amor, de Fito) en la mochila, y dejé la Patagonia para conocer la gran ciudad.”

—¿Por qué creés que en los 90, a pesar del caos cultural y económico que imperaba, el teatro tuvo un gran crecimiento en cuanto a los autores y a la producción?

—Porque es una herramienta, un bastón que no sucumbe ante las crisis sino todo lo contrario. Las mejores cosas en teatro han nacido en contraposición a grandes crisis porque tiene una cuestión combativa. Eso pasa porque el teatro es una válvula de escape y un soporte de tolerancia ante cuestiones críticas. Es revolucionario en ese aspecto.

Malicia es la reunión de una gran familia alrededor del menú de la época: la pizza y el champagne. Todos ellos “están interpretados” por algo que los supera y los desborda; la frivolidad funciona como un retrovirus silencioso que se inserta en el ADN y se replica en el cuerpo sin resistencia, es inmanente a él. No hay en el texto referencias directas, lo que haría más fácil encontrar al enemigo y darle castigo. La cuestión crítica de la obra pasa a ser la forma buscada para la representación. Y en esto Malicia da en el blanco. “Me interesaba agrupar en un solo lugar a tantas personas que no diciendo absolutamente nada, están diciendo muchas cosas”, relata.

Más allá de su nostalgia pop con los 90, los elementos que suben a la escena para denunciar esa década son ominosos y esto quizás marque un punto de inflexión en su producción; la forma es más sutil y concreta que cualquier discurso comprometido y panfletario.

Pese a que seguirá asistiendo como figura insoslayable a festivales, convenciones y ciclos LGTB, Martín Marcou muestra que tiene una capacidad de reflexión sobre su propio trabajo que lo convertirá en un buscador permanente de nuevas formas. Y quienes lo vean como un director solamente dispuesto para cuestiones gays, bueno, tendrán ellos mismos que revisar su temita con el prejuicio.

Juan Ignacio Crespo

http://www.revistallegas.com.ar/julio11/notateatro.html

martes, 12 de julio de 2011

Tortita de Manteca Puerto Rico - Mis impresiones sobre la versión Caribeña.

Se estreno en Puerto Rico una versión de mi obra Tortita de Manteca, dirigida por la creativa Alina Marrero y producida por el luminoso Raúl Méndez. Las actrices Lizmarie Quintana Vializ y Yaiza Figueroa le pusieron el cuerpo a las protagonistas de la historia de amor que un día imaginé y que me terminó trascendiendo.

Hace dos días, mediante un video, tuve el placer de sentarme a ver junto al productor de la pieza, la versión puesta en el caribe por Alina Marrero, quien al igual que yo, descree del destino fatal de las minorías sexuales.

En su intensa y acalorada versión, (que incluye un desnudo bellísimo), las mujeres que protagonizan la historia, son mostradas en sus humanidades de una forma hermosa y natural, logrando que las actrices desentrañen sus personajes fluídamente.
Lizmarie y Yaiza consiguen mediante sus performances, una diversidad de matices donde dejan evidenciado, en ambos casos, que cuentan con un amplio arco expresivo para sostener las situaciones dramáticas.

El tratamiento que se realizó sobre el montaje fue muy delicado, la obra fue montada sobre un escenario circular o arena, con una destacada escenografía y un vestuario cuidado. La música y la puesta de luces, estuvieron a tono y concordancia sumando calidad a la propuesta.

Tortita de Manteca Puerto Rico fue reinterpretada sin caer en ningún tipo de imitaciones. La lectura exhaustiva que se hizo del texto y el sentido de sensibilidad de la directora fue clave para lograr una versión poderosa.

Tortita de Manteca caribeña, con su idiosincrasia, sus propios códigos, su universo y su propio sello, resulta puro fuego y vigor, ímpetu y sensualidad animal. Las actrices se apropian del espacio con mucha autoridad y van llevando los textos con hondura, se hacen cargo de mis textos complejos, poéticos y disgregados, los hacen resonar desde las vísceras.

En resumen, la obra es una fiesta para los sentidos. Estoy orgulloso de todo el equipo que montó la versión, los que se ven y los que están atrás sosteniendo todo el proyecto.
La producción es impecable. Y la versión muy digna.

En agosto vuelve a escena, van por mucho más, y como la obra tiene estrella, auguro que será un éxito como lo fueron las cuatro primeras funciones. Deseo que la obra estalle, que eclosione, que genere estampidas de placer, que una onda expansiva invada corazones que aplaudan de pie tanto trabajo.

Martín Marcou

PODES VER:

Entrá al link para ver el spot televisivo: http://www.youtube.com/watch?v=R8PaFw7KPbY

Nota a las actrices y la directora: http://www.youtube.com/watch?v=IhunHBzWYNw&feature=related

Nota a las actrices de Tortita de Manteca Puerto Rico: http://www.youtube.com/watch?v=_HYOyauWWqw

jueves, 30 de junio de 2011

MM en La Nación Gay/Friendly



“No hay que hacer un circo de lo gay”


Foto: Matías Aimar

El actor, dramaturgo y director de teatro Martín Marcou sabe que lo que va a decir no es políticamente correcto para su ambiente, pero se anima. Suelto, relajado sobre un sillón rosa chicle de pana que le sirvió de escenografía para su obra Lame Vulva, dice que en el teatro aún existen muchos prejuicios respecto de lo gay. “Hay mucha gente careta”, dispara, sin abandonar su tono cordial, su sonrisa siempre a flor de piel.

Entonces, ejemplifica: “Todavía sigue habiendo una cosa muy cirquera sobre la cuestión de la diversidad sexual, algo muy marketinero”. Y agrega: “La idea sería trascender la idea de lo gay, estaría bueno que en un tiempo más no se hable de ‘lo gay’ como algo raro, esa es la gran apuesta”. En su teatro trata de ir hacia ese lugar: lo que le importa es contar historias, cosas que le suceden a la gente más allá de la preferencia sexual de cada uno. “La orientación sexual termina siendo un elemento anecdótico dentro de lo que quiero contar”, dice.

Les dejo un video con la entrevista con Marcou…una charla distendida en su casona de ensayo, un espacio sugerente, óptimo para la creación. Tanto es así que Matías Aimar, el fotógrafo/camarógrafo que me acompañaba, quedó encantado con el lugar y se entretuvo un buen rato fotografiando al dramaturgo en mil posiciones, explorando mágicos objetos, rincones, ventanales…


MIRÁ EL VIDEO HACIENDO CLICK EN LA IMAGEN